El principal motivo de fallo o avería en la válvula EGR es a causa de la acumulación de suciedad

EGR

Como hemos mostrado en artículos anteriores relacionados con el funcionamiento de la válvula EGR y las averías a las que queda expuesta, esta válvula está continuamente sometida a elevadas temperaturas y a suciedad por hollín adherido a restos de aceite, lo que provoca problemas graves, especialmente en vehículos con motores diésel.

Los fallos de la válvula EGR no comprometen la seguridad del vehículo pero sí la vida útil del motor además de provocar que se emitan unos niveles más nocivos de contaminación.

Cuando circulamos con  frecuencia a bajo régimen, como cuando lo hacemos por ciudad, la válvula EGR se ve forzada a trabajar con poca presión, por lo que no “limpia” la suciedad acumulada en ella ni en los conductos de admisión o sistema de escape. Si esa suciedad no es expulsada, se irá almacenando lo que acabará provocando que la válvula se mantenga totalmente abierta (se acumula tanta que bloquea el cierre) o cerrada (la carbonilla y restos de aceite la sellan), tal como os mostramos anteriormente en en el post sobre las averías de la válvula.  Esta situación también suele generar fallos en el turbo y el catalizador.

¿Es posible prevenir la acumulación de suciedad en la válvula EGR?

La mejor forma de prevenir que la suciedad alcance niveles que aumenten esta posibilidad de fallos, es subir las revoluciones del motor en velocidades cortas con el motor en caliente para ayudarle a expulsar la carbonilla mejorando tanto el rendimiento como el consumo.

Como medida preventiva destacable, debemos tener en cuenta el estado del sistema de alimentación de combustible. Una limpieza regular de la inyección da lugar a una combustión más eficaz, con mucha menor producción de hollín así como un menor consumo de combustible.

Los altos niveles de aceite en la admisión del vehículo harán que se forme una especie de masa con la carbonilla obstruyéndolo. Por  tanto, otra forma de prevenir estas averías es usando un aceite de calidad y en la medida necesaria.

Cuando llegamos tarde para prevenir, y la válvula queda obstruida se debe reemplazar. No obstante, a veces una limpieza es suficiente para mantener a raya la situación e impedir que produzcan averías serias en los distintos elementos del automóvil anteriormente mencionados. Para ello debe realizarse antes de que tengan lugar agarrotamientos mecánicos o la válvula EGR sufra una rotura, en cuyo caso ya la limpieza no nos sería útil. No debemos olvidar que ante un componente dañado, la limpieza ya no será efectiva.

¿Cómo limpiar la válvula EGR? Guía paso a paso

La limpieza de la EGR es más sencilla si se trata de una válvula mecánica. Cuando es electrónica es más probable que no nos quede más opción que sustituirla por una nueva al ser una pieza más compleja y costosa. Otra opción es acudir a un profesional, donde la limpieza será mucho más exhaustiva ya que puede realizarse por ultrasonidos eliminando cualquier partícula que se encuentre en la válvula o los conductos del sistema EGR.

Proceder manualmente a limpiar la válvula EGR, una vez que estemos familiarizados con el proceso, es una tarea que deberíamos llevar a cabo de forma periódica, entre los 5.000 y 7.000 Km,  dependiendo del modo de conducción para evitar el deterioro rápido de la válvula EGR.

Los pasos a seguir para realizar una limpieza de la válvula EGR son los siguientes:

  1. Con el automóvil en punto muerto ponemos y con el freno de mano puesto, abriremos el capó. Desconectamos el cable negativo de la batería y quitamos los conductos superiores e inferiores de ventilación del motor con ayuda de un destornillador.
  2. Necesitamos ubicar la válvula EGR según el modelo. Puedes ayudarte con el manual del vehículo, aunque suele quedar a la vista. Con alicates y destornillador soltaremos la abrazadera de resorte y los tornillos que conectan la manguera de suministro de aire y colector de admisión a la válvula EGR respectivamente.
  3. Por el otro lado, con una llave de Allen extraeremos los tornillos que unen la EGR al colector de salida. Entre los colectores y la válvula solemos encontrar una junta de goma que debemos desechar, ya que suele estar muy deteriorada y su precio es muy económico.
  4. Una vez que hemos sacado cuidadosamente la válvula, procedemos a la limpieza de los puertos de entrada y escape de la válvula con un limpiador de carburador y lo dejaremos actuar unos minutos, tal como indica el propio producto. También podemos introducir la válvula en agua caliente para que los restos adheridos a la misma se ablanden.
  5. Usaremos un cepillo de dientes empapado en quitagrasas o limpiador de carburador para ayudar a deshacernos de toda la suciedad en el interior de la válvula EGR.  Para rascar lo más difícil, tratando de no arañarla siempre, podemos emplear un destornillador. No deben quedar restos de carbón ni hollín al final del proceso asegurándonos de que la mariposa se mueva correctamente.
  6. Si vemos mucha obstrucción sería conveniente proceder también a la limpieza del colector de admisión empleando un taladro de cepillo circular para ayudar al motor a respirar mejor.
  7. Una vez todo esté limpio y seco, desharemos los pasos anteriores sin olvidar colocar las juntas de goma nuevas y poniendo especial atención en la colocación del tubo de admisión para que nuestro vehículo pueda funcionar correctamente.

Esperamos que esta guía os sea de utilidad, alargue la vida útil de vuestro vehículo y os permita ahorrar en reparaciones. Podéis dejarnos vuestros comentarios, dudas o sugerencias al final del artículo. ¿Habéis limpiado alguna vez personalmente la válvula EGR de vuestro vehículo? ¿Añadiríais algún consejo sobre el proceso?